Llega el buen tiempo y con él los días de playa, piscina y deportes naúticos, por lo que pasaremos mucho tiempo bajo el sol.

El sol debe tomarse con precaución, pero podemos tomar algunas precauciones para no producirnos lesiones:

– Es importante utilizar una protección solar adecuada para nuestro tipo de piel y aplicarla antes de salir de casa, una media hora antes de la exposición.

– Debemos ser prudentes los primeros días de sol, aumentando poco a poco el tiempo de exposición, y evitar siempre en lo posible las horas centrales del día.

– Protege tu cabeza para evitar la insolación usando gorras, sombreros o la sombra de un árbol o sombrilla.

– La hidratación es otro paso importante para preparar y cuidar nuestra piel en verano. Debemos beber más líquidos (agua o zumos)

Una buena alimentación también prepara la piel para el sol y el envejecimiento prematuro.

– Debemos aumentar la ingesta de tomates, sandía o zanahorias (alimentos ricos en betacarotenos y licopeno) que aumentan la producción de colágeno, permitiendo que nuestra piel se recupere antes de los efectos del Sol

– Los frutos secos ayudan a aumentar en hasta un 25% la protección solar aplicada sobre la piel

– La fruta del tiempo (albaricoques, cerezas, melones o melocotones) estimulan la melanina, lo que aumenta el bronceado sano.

– El té verde, las verduras de hoja verde y pescados ricos en Omega 3, también nos protegen de quemaduras ayudando a mantener el manto lipídico de la piel.

Fuentes: Cruz Roja, 20 minutos Salud,

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